Al sumergirse en un jacuzzi, el aumento de temperatura dilata los vasos sanguíneos y acelera el flujo sanguíneo, lo que proporciona más oxígeno y nutrientes a las células cutáneas, promoviendo así su regeneración y reparación. Al mismo tiempo, la mejora de la circulación sanguínea acelera la eliminación de desechos y toxinas, purificando aún más la piel.
2025-04-04